Alivio
La mayoría llega con dolor. El primer objetivo es que te encuentres mejor. Las visitas suelen estar más juntas en esta fase.
Dura unos 45 minutos. Historial, exploración y —si la exploración lo indica— tu primer ajuste el mismo día.
Llega diez minutos antes para completar el cuestionario de salud. Si prefieres, descárgalo y tráelo relleno: ganamos tiempo.
Empezamos repasando con calma tus antecedentes: traumatismos, enfermedades, síntomas actuales y pasados.
También cuenta tu día a día. El estrés físico, químico y emocional influye en la capacidad del cuerpo para recuperarse, y saberlo nos ayuda a entender qué está pasando.
Después viene una exploración física completa. Incluye análisis postural, equilibrio y oscilación, centro de gravedad, palpación de la columna y pruebas neurológicas y ortopédicas.
Sirve para localizar subluxaciones vertebrales y para descartar lo que no es competencia nuestra.
Si la exploración indica que puedes beneficiarte del cuidado quiropráctico, recibirás tu primer ajuste ese mismo día.
Si no, te lo diremos. Preferimos decírtelo a la cara que empezar un plan que no te va a servir.
Revisamos juntos los resultados de las pruebas y, si procede, te proponemos un plan de cuidado con una idea clara de frecuencia y duración.
Igual que una casa necesita cimientos antes que paredes, el cuidado de la columna sigue un orden.
La mayoría llega con dolor. El primer objetivo es que te encuentres mejor. Las visitas suelen estar más juntas en esta fase.
La corrección continuada permite que los músculos y tejidos que sostienen la columna se recuperen. Las visitas se espacian y normalmente ya te encuentras bastante mejor.
Una vez recuperada la función, un cuidado periódico ayuda a prevenir recaídas.
En pacientes que llevan tiempo en cuidado repetimos la exploración completa de la primera visita, normalmente hacia la duodécima. Sirve para comprobar qué ha cambiado de verdad.